Este tipo de procedimiento abre nuevas posibilidades en el estudio y tratamiento de enfermedades como la hermorragia digestiva de origen oculto y lesiones del intestino delgado como estenosis, poliposis, enfermedad de Crohn y tumores.
Las técnicas endoscópicas abren un nuevo mundo en el estudio y tratamiento de las patologías del intestino delgado, lo que antiguamente era impensado sin cirugía considerando la longitud del órgano (cerca de ocho metros).
La enteroscopia de doble balón consiste en la introducción, por vía oral o anal, de un endoscopio más largo y delgado que los tubos normales junto a un sobretubo, ambos con un sistema de balones inflables, que posibilitan ir enhebrando el intestino para alcanzar toda su extensión y permitir así la observación y tratamiento de esta sección del tubo digestivo.
Se estima que es uno de los métodos más completos de exploración del intestino delgado al permitir la observación de tramos hasta ahora inaccesibles. Es de gran utilidad en el estudio de pacientes con lesiones intestinales como sospecha de enfermedad de Crohn, poliposis y tumores; alteraciones radiológicas en el intestino delgado o que presenten hemorragias digestivas de origen indeterminado.
Pero también su gran utilidad está dada porque posibilita tomar biopsias para confirmación histológica y permite el tratamiento de las lesiones identificadas siendo la principal indicación el sangrado oculto – o hemorragias digestivas de origen indeterminado- cuyas causas más comunes pueden ser tratadas por vía endoscópica en el 95 % de los casos.
Asimismo, es de gran ayuda en colonoscopias difíciles, ya que permite alcanzar el íleon con la ayuda del sobretubo; en la exploración de modificaciones anatómicas quirúrgicas del tubo digestivo como las anastomosis en Y de Roux para resolver estenosis distales en cirugía bariátrica; en complicaciones biliares y la colocación de stent y otras aplicaciones por su capacidad de avanzar a sitios de poca accesibilidad.




